En Tiempos de Aletheia

Brokeback Mountain (En terreno vedado)

“A veces, te echo tanto de menos que no lo soporto.”

Jack Twist a Ennis Del Mar

Quién no ha estado alguna vez en esa montaña, esa montaña rusa del amor. Quién no ha amado a quien no puede amar, por mil contratiempos del mismo tiempo. Historias de verdad truncadas por los antojos incontrolables del embarazo de la vida, que gesta el milagro, pero que por desgracia, en ocasiones, no permanece, aunque en tu alma viva para siempre. Te entregas al silencio, porque no se puede forzar el destino caprichoso de la montaña, que a veces te envuelve, que a veces te mata, que en ocasiones echas en falta, porque era el paisaje con el que te levantabas cada mañana, la postal que querías para el resto de tu vida. Yo creo en la eternidad y también en las fotos que lloran, sin que puedas secarle las lágrimas.

En 2005 llegaba esta joya a los cines, la historia de dos vaqueros dirigida por Ang Lee, ocho nominaciones y ganó tres…se los susurro al oído, fue muy injusto. Porque merecía más. Esta cinta donde se fraguan tantísimas emociones. Se llevaba el Oscar al mejor guion adaptado para Larry McMurttry y Diana Ossana, Oscar a la mejor dirección Ang Lee, Oscar a la mejor BSO Gustavo Santaolalla entre otros…  Pero más allá de los premios, llegar a Brokeback Mountain es tomar consciencia de una de las historias de amor más extraordinarias que dio a luz el cine en esa década.

Qué difícil es el amor, si sumamos a que la historia se desarrolla en 1963 y que surge el amor entre dos hombres jóvenes, que trabajan para pastorear ovejas durante el verano, ya nos podemos imaginar el argumento.

Esta película se grabó  en el sur de Alberta, una de las praderas de Canadá, en una franja de montañas rocosas, aunque la historia de Annie Proulx se desarrolle en Wyoming.

Un western, dos cowboys que se enamoran y durante más de veinte años se suceden sus encuentros clandestinos, donde eligen una vida dentro de lo establecido, con sus matrimonios e hijos, dejando a un lado la posibilidad de la felicidad lejos de un territorio hostil, que abrazaba la homofobia y la no aceptación de que el amor es amor, más allá de a quien ames.

En China, por ejemplo, la película fue censurada a pesar de que Ang Lee es de Taiwan, pero Lee recogió el Oscar y gritó ¡Gracias Taiwan!, a título personal decir que en la vida, a veces, hay que poner los puntos sobre las íes.

La novela en la que se basa la película fue escrita por Annie Proulx y se mostró feliz por el papel que  desarrollaron tanto Jake Gyllenhaal como el desaparecido Heath Ledger a quien el cine aún llora, desde 2008 cuando falleció en Nueva York. Como dato a destacar se  llevaba un Oscar póstumo por darle vida al  Joker, y también destacar que en aquella grabación de Brokeback  surgió el amor por la actriz que hacía el papel de su esposa Michellle Williams, con quien tuvo a Matilda su única hija, fruto de aquella montaña llena de vida.

Según cuentan Annie, se emocionó con Ennis (Heath Ledger), y quién no, todos recordamos cómo se abrazó a una camisa ensangrentada…, y hasta ahí puedo leer.

De vez en cuando veo esta película, doy un paseo por la montaña con los dos vaqueros para que me cuenten qué secreto tiene Brokeback para que jamás olvide como Jack Twist miraba a Ennis del Mar y Ennis del Mar miraba a Jack Twist…

 

“Nunca hay suficiente tiempo, nunca es suficiente.”

Jack Twist (Jacke Gyllenhall) a Ennis del Mar (Heath Ledger)

 

Y es que el tiempo se va, no lo pierdas nunca, con las historias que no son de verdad.