En Tiempos de Aletheia

Negacionismo y negacionista

Según la Real Academia de la Lengua Española, RAE, los términos negacionismo y negacionista son válidos en alusión a las doctrinas que niegan algún hecho importante que, generalmente, está aceptado en especial si es histórico o científico. Con alguno de estos términos nos encontramos en diversos contextos. D. Trump eligió un negacionista del cambio climático para liderar la Agencia Medioambiental de Estados Unidos. En otro contexto el Movimiento Feminista sale a la calle contra el negacionismo de la Violencia Machista. A una edición del Diccionario de la RAE se incorporó la voz negacionismo con el significado de actitud consistente en negar hechos históricos recientes y muy graves que están aceptados. Se ha empleado en relación con el Holocausto, y con Turquía que sigue sin reconocer el genocidio armenio. Se puede aplicar a la negación de otros hechos que no son necesariamente históricos, sí científicos, como sucede con el cambio climático.

Aunque parezca extraño tenemos que asumir que los primeros negacionistas fueron nuestros políticos y gobernantes, y sino recordemos el 11 de marzo de 2019, Italia se vio anestesiada y perpleja ante la negativa de ayuda por parte de sus socios de la UE, especialmente de Alemania, que no quiso importunar la economía que es mucho más importante que la vida y la muerte. Occidente congelado por haber quedado paralizado. Las noticias son alarmantes. Quienes están a favor de planteamientos más equilibrados de la pandemia se les descalifica. El Covid-19 surgió en un entorno social y cultural que responsabiliza a un sector que busca la redención en gobernantes dispuestos a diseñar una nueva sociedad y, tras la pandemia, edificar un mundo mejor.

Con motivo del Coronavirus, en la actualidad, está de moda hablar de evidencias científicas que como anteriormente se dijo no necesita demostración. Sin embargo el negacionismo llega a cuestionar teorías científicas avaladas por la investigación tras un proceso de estudio y contrastación científica

Negar la evidencia es una posición de terquedad y ceguera. En definitiva, es no querer ver lo que nosotros tenemos delante. Es una actitud que niega, sin argumento alguno, el conocimiento. La evidencia no necesita demostración, es lo seguro e incuestionable, irrefutable y otros términos más.

¿Cómo se puede negar una evidencia?, pues de forma tal que los hechos marcan el límite entre realidad y ficción.

Existen factores fundamentales que explican el negacionismo. Con su actitud pueden confluir distintos mecanismos cognitivos que siempre tendrás detrás. Y es que, los mecanismos cognitivos que están detrás del negacionismo son:

 

  • No aceptación
  • Sublimación
  • Superstición
  • Narcisismo
  • Egoismo
  • Histrionismo
  • Pensamiento paranoico
  • Decepción
  • Desencanto

 

Fue en Tanzania que su fallecido Presidente Magofuli ordenó suspender las pruebas de detección del virus que implicaba la desaparición total en su país del Covid-19. Sin embargo, este no fue el único país que enfocaba la pandemia desde una sola vertiente y casi todos los gobiernos occidentales practicarán intensamente el negacionismo pero a la inversa.

Si el negacionismo consiste en considerar el daño que causa el encierro, olvidando la enfermedad, incidir en el peligro de los contagios y que no existan perjuicios sanitarios, económicos, mentales, sociales, políticos, que los confinamientos y restricciones causan a la sociedad.

Se comentó seriamente que la pandemia cogió desprevenidos a los países aun no siendo en su totalidad cierto, pues varios países llevaban años trabajando sobre los planes estratégicos d actuación en caso de pandemias, con valoraciones de los perjuicios o beneficios antes de tomar medidas no farmacéuticas, que no contemplaban confinamientos, cese de actividades económicas, etc.

Pero llegó marzo de 2020 y todo se desequilibró, paralizó. Desaparecieron los planes y dio comienzo la regla más temida: la improvisación. Al igual que hizo China se procedió a tomar medidas draconianas y opresivas con tal de reducir la cifra de contagios. Se ocultaron medidas por poco eficaces para reducir contagios. ¡Hoy pasito adelante, mañana pasito atrás!.

Aunque la mayoría de la población llegará a estar vacunada, el virus seguirá ahí. No lo dudo, pero sí, lo de la teoría de la conspiración que airean Bosé, D. Trump, Bumbury, Bolsonaro, Alaska, Bocelli, Braxton, de Niro, Silverstone, Carrey, Djokovic, V. Abril, que “niegan la importancia del Covid-19 dándosela a la conspiración basada en la implantación de microchips”.

Los países de nuestro entorno, sin excepción, ante el incremento que experimentaba la mortalidad por cáncer, ictus, trastornos neurológicos, drogas ilegales, drogas legales como alcohol, tabaco, suicidios y los millones de personas malviviendo en el umbral de la pobreza, consecuencia del cierre de empresas que la gran mayoría fueron subvencionadas en su momento hasta en un 60% obligándose a mantener el compromiso de la plantilla inicial. También empresas subvencionadas con I+D+I y desaparecido el importe de la subvención sus trabajadores han incrementado las colas del INEM alcanzando un nivel de desempleo nunca visto.

Pero también la situación alcanzada hizo que los gobernantes con sus decisiones han conculcado varios derechos humanos y libertades cada tres por cuatro con un profundo deterioro de la democracia. Es muy posible que la necesidad de tomar estas medidas de un día para otro sin, previamente, informar a la ciudadanía fuese ineludible, pero también los sin escrúpulos se aprovecharon tanto en Hospitales, donde ni niños ni mayores pudieron estar con sus familiares, en algunos casos, en su última hora. Residencias de Ancianos, donde personas afectadas en el derecho a la salud y a la vida han podido verse sentenciadas por falta de atención inmediata y que la edad pudo haber influido en vivir o morir. ¿Es posible que la falta de coordinación de los gobiernos estuviese provocada por la desprevención?.

No obstante, una vez subidos al tren debieron dejar actuar a los profesionales de la medicina y sus colaboradores. ¿Para qué? Aquí el ordeno y mando es de los políticos que, además de todo, convirtieron el Parlamento en un circo sin, aparentemente, darle importancia a las miles de personas que fallecían por una u otra causa. No les eximo de su responsabilidad inherente, como tampoco a los negacionistas pues no me vale ningún argumento de los mostrados por estos personajes que en su mayoría viven de las aportaciones de esta sociedad.

Para más inri, estos grupos, se vanaglorien de no usar mascarilla y de no cumplir con las normas anticontagio lo que es insultar a sus conciudadanos. Y le digo a una tal M. Yers que, lo que proclama a los cuatro vientos que si no utiliza lo que puede evitar contagios, es su puto problema, está en un craso error, pues, por su actitud, su puto problema ya no es solo suyo, sino también el de otras personas con las que pueda tener trato y con las que se cruza en la calle.

¿Cómo es posible que la mayoría de las cuatro personas disconformes con el cumplimiento de las normas anticontagio estén relacionados con el cine y tengan la desfachatez de desafiar a profesionales de la medicina con argumentos que en ese preciso instante les vienen a la mente y sin más reflexión los lanzan al espacio?

A todos les diría que una criatura de 15 años llamada Verena las secuelas que le han quedado de la enfermedad del Coronavirus, son toser cada dos segundos. ¿No les da pena? ¿No les hace pensar? ¿No les hace reflexionar? Me temo que no. Que a ustedes les importa un pito lo que le suceda a esta sociedad. Ustedes a seguir disfrutando en su burbuja, aunque en India se contagien 300.000 personas al día. Que en nuestro país hayan fallecido cerca de 100.000 seres, consecuencia del Coronavirus y que en el mundo los decesos por esta causa superan los 3 millones.

Curiosamente, ustedes, o la mayoría de ustedes, los negacionistas, pertenecen a esa clase social que le llaman de élite, un VIP, cantantes, actores y actrices, etc., y, quizá ninguno o una mínima parte, por méritos propios.

Para finalizar me gustaría saber qué hacen ustedes cuando se les presenta una urgencia personal o a un familiar. ¿Acuden a la medicina convencional, Centros de Salud, Hospitales, etc.?, o ¿se dirigen a sus lugares de concentración donde ponen en práctica sus sesiones negacionistas, en las que el que más silba es capador?